Construye Mundo trabaja con comunidades rurales que viven en la región de San Luís del norte de Senegal. Son comunidades tribales que pertenecen a las dos etnias mayoritarias del Africa occidental: los wolof (2’8 millones, 45% de la población del país) y los fulani ó pulaar (1 millón, 33% de la población del país).

Los pulaar, son el pueblo nómada más antiguo conocido, viven fundamentalmente de la ganadería, aunque hoy en día y debido a causas como la desertización o la globalización, se ven obligados a dedicarse a otras actividades como el pequeño comercio o el transporte. Su economía es nómada y pastoril y su riqueza depende del número de ganado que uno tenga. Crían bueyes, vacas, ovejas o cabras comercializando con los productos que fabrican como carne, mantequilla, yogur o queso. Referente a sus costumbres, son musulmanes y muy devotos. Los niños van a escuelas coránicas donde aprenden el árabe como lengua sagrada. Además, y debido a su origen ancestral y desconocido, todavía siguen realizando prácticas pre-islámicas o animistas como son los ritos de iniciación (circuncisión o ablación) o pruebas de resistencia y actitud entre hombres (se apalean mutuamente). Sus prioridades son el ganado (es su medio de subsistencia), la belleza (son muy coquetos y practican la escarificación y hennas) y la familia (son muy numerosas de al menos 6 ó 7 miembros por familia).

Los wolof viven igualmente en zonas extremadamente áridas y desérticas, por lo que sólo el 35% de su población tiene acceso al agua potable. En muchos de los pueblos donde Construye Mundo trabaja, los habitantes tienen que caminar varios kilómetros para poder conseguir e incluso comprar el agua que necesitan. Su estructura social y legado histórico, procedentes de cientos de años de esclavitud, son complicados. Se calcula que más de 20 millones de hombres, mujeres y niños fueron secuestrados de sus aldeas, trasladados y vendidos como esclavos. Socialmente se dividen en tres clases: los libres, los esclavos y los artesanos. Las personas de clases diferentes no se mezclan y dependiendo de si viven en zona rural o urbana, los matrimonios pueden ser concertados. Los hombres son polígamos y cada esposa tiene su propio hogar. Dentro de sus tradiciones, podemos resaltar la circuncisión, la valoración de los mendigos ó las comidas en las calles de forma comunitaria. Los mendigos, llamados talibes en el caso de ser niños, constituyen un pilar fundamental dentro de la sociedad islámica wolof. Se dedican a estudiar el Corán, lo que permite que los musulmanes expíen sus culpas entregando limosna a estos niños talibes, comprando así un lugar en el cielo.
Ambas etnias son fuertes, respetuosas y tolerantes, cálidas en el trato con otras culturas.
Todas las comunidades wolof y pulaar a las que apoya Construye Mundo, han recibido de nuestra contraparte senegalesa un Programa educativo no formal de 3 años, llamado PRCC (Programa de Refuerzo de las capacidades comunitarias) formando un grupo de 17 personas, las más representativas del pueblo donde 9 al menos son mujeres, sobre el que trabajamos una vez que se termina el programa. Este grupo se encarga de transmitir el conocimiento a toda la comunidad. El PRCC consta de 3 fases: en la 1ª fase se enseñan derechos humanos, valores democráticos, resolución de problemas e higiene y salud. En la 2ª fase se alfabetiza a la comunidad y se enseña matemáticas y en la 3ª fase se aprende contabilidad, gestión de microempresas y de microcréditos. Esto posibilita que nuestros proyectos sean exitosos y sostenibles ya que estas comunidades están muy bien preparadas y tienen los conocimientos adecuados para llevar a cabo los proyectos. Las comunidades son las que ejecutan completamente sus iniciativas, poniendo generosamente al servicio de ellas no sólo su trabajo sino también sus escasos bienes (almacenes, tierras etc…). Así se consigue un compromiso total con los proyectos. |
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