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Despedida de Sofía Viotti, voluntaria de Construye Mundo en Senegal

5 de junio de 2014 San Luis, Senegal.

Ya sólo quedan unas semanas de concluir mi voluntariado en Senegal, ahora toca juntar los cachibaches, armar la mochila y tomar rumbo hacia nuevos horizontes.

Hace seis meses aterricé en el país de la ''Teranga'' ligera de equipaje, ahora me voy con una mochila cargada de experiencias, aprendizaje y recuerdos para toda la vida.

Se necesita tiempo y paciencia para adaptarse y no sentirse extranjero, pero lo más importante, se necesita tener el corazón abierto para poder comprender la cultura africana. Una vez hecho esto, empieza lo bueno!! :La auténtica Teranga.

Para aprender las costumbres y tradiciones senegales hay que integrarse con la gente. En el pequeño y mágico Saint Louis encontré las familias más humildes que no solo te abren las puertas de su casa, sino que te acogen como otro miembro de la familia. Con ellos aprendí ha hacer la ataya: el té senegales , el buen café touba, el famoso Tieboudiene saintlouisen, el couscous con salsa de hojas de morenga. La cocina tradicional es todo un ritual exclusivo de las mujeres, pero no solo aprendes a cocinar...mientras cortamos la leña y preparamos el fuego las mujeres te cuentan los ''secrets des femmes'' y de la mística, siempre tan elegantes con sus trajes tradicionales.

Una vez que aprendí un poco de ''wolof'' y me integré en la familia, también comencé a ser consciente de las duras realidades y la lucha día a día por prosperar. A pesar de las dificultades económicas, a pesar que aunque el papel de la mujer esté cambiando todavía queda mucho sometimiento, a pesar de algunas leyes religiosas bastantes estrictas, Senegal es un país alegre, donde el tiempo corre despacio y las relaciones sociales tienen gran valor. Aquí todos comemos del mismo plato, aqui TODO SE COMPARTE. Nada es mio, nada es tuyo, ES DE TODOS y PARA TODOS.

 

 

 

 

 

El verdadero Senegal no se conoce por sus magníficos paisajes, sus coloridas danzas o sus intensos tambores sonando a no importa que hora. El verdadero Senegal se conoce en los corazones de sus gentes. Es allí donde se encuentran los más nobles principios africanos, los cuales me han ayudado enormemente a crecer. Aterricé como un pichoncillo, pero seis intensos meses han bastado para despegar como mujer pájaro.

Todo esto ha sido posible gracias al CUCID que me selecciono para realizar la estancia como voluntaria, y sobre todo, Gracias al equipo Construye Mundoquien me abrió las puertas y me acercó a las comunidades. Gracias a Construye Mundo pude conocer Gniling Mbao, el proyecto de piscicultura Yarum Jen, Podor, los microcréditos y demás proyectos, EL MODELO COMUNITARIO, la etnia wolof y Alpulaar. Construye Mundo ha contribuido tanto en crecimiento personal como en crecimiento profesional, viviendo más de cerca el mundo de la cooperación.

Ha sido un placer realizar el voluntariado con una ONG tan dedicada a los pueblos africanos, que poco a poco avanza con fuerza y transparencia, y lo más importante, una ONG QUE SABE ESCUCHAR.

Quiero agradecer especialmente a todas las mujeres que me han dado mucha fuerza y ánimo, que me han escuchado y aconsejado, que me han guiado durante mi estancia: Iciar y Pilar (CM), por lo bellos momentos durante los primeros días, Judit y Lourdes (CM), por los bellos momentos durante esa fantástica misión a Podor, Carmen (CUCID) por estar siempre tan atenta de que mi estancia marchase sobre ruedas, Paula, por su amistad incondicional, y Claudia, mi madre, por regalarme la libertad de desicion y apoyarme incondicionalmente en cada rumbo.

Gracias de corazón a todas vosotras y gracias a todo el equipo de Construye Mundo, por hacer de este mundo, un mundo mejor!!!

 

 

 

Sofia Viotti 

Tags: cooperación al desarrollo, proyectos en Senegal, voluntariado