MENU
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

El día que Construye Mundo estuvo a 4.167 m

Autora: Judit Arroyo Velasco, Presidenta de Construye Mundo.

Hola a todos,

El 26 de enero de este año 2013, Construye Mundo celebró su V aniversario. Hace cinco año que empezamos a trabajar y poner todos nuestros esfuerzos en construir y apoyar iniciativas rurales en una de las zonas más desfavorecidas de Senegal, el Departamento de Podor. Durante estos años, hemos mejorado las vidas de miles personas gracias a proyectos que impulsan y promueven el desarrollo rural.

Para celebrarlo, decidimos ascender el “Jebel Toubkal”, el pico más alto de África del Norte, con una altitud de 4.167 m. El objetivo era recaudar la altitud del pico, es decir, 4.167 € para invertirlos en la creación de una Cooperativa de Arroz en el pueblo de Wallah, Senegal.

La ascensión ya ha sido realizada ¡y con éxito!. Aunque inicialmente iban a venir más personas, la expedición final de Construye Mundo estuvo formada por Héctor López, Vicepresidente de Construye Mundo y por mí, Judit Arroyo, Presidenta.

Os describo a continuación las etapas y nuestro planning de viaje:

JEBEL TOUBKAL

Ubicación: Alto Atlas
Altitud de la cima: 4.167 metros
Desnivel: 

1ª jornada:1.250 m (subida)

2ª jornada: 2.000 m (1.000m subida y 1.000m bajada)

3ª jornada: 1.250 m (bajada)

16 de mayo de 2013

12.00h- Llegada a Marrakech, recogida de coche y traslado al inicio de la ruta en el Altas.

15.00h- Inicio de la ruta - refugio del Toubkal (1.250m de subida) .4h y media.

17 de mayo de 2013

7.30h- Refugio del Toubkal - cima (1.000m de subida concentrados en 3 Kms). 4 h

12.00-Cima - refugio del Toubkal (1.000m de bajada). 3h y media

18 de mayo de 2013

7.00h- Refugio del Toubkal -  inicio de la ruta (1.250m de bajada). 3h y media

11.00h- Traslado en coche a Marrakech.

16.50h- Regreso a España.

 

 

 

 

 

 

La primera etapa la afrontamos algo cansados. No cabe duda que el viaje en avión y las casi 2 horas de coche hasta la aproximación al Atlas, hicieron que comenzáramos a caminar con las pilas ya algo gastadas.

Esta etapa la hicimos con peso: Héctor llevaba una mochila grande de montaña donde iban los crampones, la ropa de abrigo, los sacos de dormir, cámara de video, etc..,  y yo llevaba dos mochilas pequeñas, una delante y otra a la espalda con la comida, agua, cámara y alguna cosa más.

No sé por qué, desde España me imaginaba que ese día iba a ser soleado y caluroso (esa mañana me había puesto camiseta de tirantes) pero más allá de la realidad ya que nos encontramos con todo el cielo nublado e incluso con una niebla densa y fría que abrazaba el alto Atlas. Así pues, cuando llegamos, me tuve que poner toda la ropa que había echado a la mochila...

A ratos la niebla desaparecía dependiendo de la fisonomía de las montañas que íbamos atravesando y por suerte nos abandonó en el último valle hacia el refugio; mucho mejor así.

En 1938, el Club Alpino francés decidió construir un refugio llamado Neltner (uno de los dos actuales refugios que hay a los pies de la vertiente norte del Toubkal), en honor de Louis Neltner, uno de los mejores geólogos y escaladores de la época. El refugio, construido con la roca del lugar, era difícil divisarlo desde la lejanía ya que por los materiales y colores que tenía, se camuflaba perfectamente en el entorno como si de un camaleón se tratara.

Después de cuatro horas y media, el refugio se alzó majestuoso ante nosotros al curvar el último tramo y por fin pudimos quitarnos las mochilas y descansar unas horas hasta el día siguiente.

 

 


 

Segunda etapa. Nos despertamos pronto en el dormitorio común de literas nº 1 con la luz de los primeros frontales de los montañistas más madrugadores. Si habéis dormido alguna vez en un refugio de montaña, sabréis que desde muy pronto ( 3 ó 4 de la mañana) hay personas levantándose para comenzar a caminar temprano. Esa noche dormí a trocitos tanto por los ruidos externos del refugio como por la emoción interna de estar ya allí.

 

 


 

Aunque con dolor de garganta ambos, Héctor y yo salimos del “sobre” con ilusión y ganas tremendas de alcanzar la cima por la ruta Ikhibi Sur. El ambiente montañista te embriagaba y te hacía rápidamente desear conquistar la cima.

Comenzamos a subir a las 7.30h cada uno con una pequeña mochila, básicamente con agua, algo de comida y las cámaras. El día era perfecto, no hacía demasiado frío y el cielo estaba totalmente despejado. Tengo que reconocer que en esa jornada, no tuve demasiadas oportunidades de hacer fotografías ya que el camino requería bastante técnica y concentración. Nada más comenzar nos encontramos perdida en la tierra una pulsera con una Mano de Fátima, amuleto que augura suerte en los países árabes. Aquello nos gustó.

1000 metros de desnivel concentrados en 3 Kms significa una pendiente brutal de hasta 60 grados en algunos tramos. El suelo en el inicio de la etapa estaba formado por una tierra fina y resbaladiza con pequeñas piedras. Después vino una zona tipo “pedregal” pero con rocas medianas donde tenías que echar manos ó hincar bien los palos de caminar para mantener bien el equilibrio. Una de las dificultades que nos encontramos en todo el camino fue que la ruta no estaba bien señalizada. Eso nos hizo perdernos en varias ocasiones (por suerte poco tiempo) y en este pedregal tuvimos que desandar un poco hasta encontrar a la ruta correcta. En este tramo, no era buena idea mirar demasiado hacia abajo...

Seguimos subiendo esa primera “mole de piedra” visible desde el refugio hasta llegar al collado (punto más alto visible desde el valle del refugio). Al llegar y ante nuestros ojos, aparecieron dos  “moles” mas de piedra y al final del todo presidiendo la cordillera de montañas, el Jebel Toubkal grandioso.

En esta segunda zona ó “mole” como yo la llamo, atravesamos algún nevero, alguna zona de rocas grandes y alguna zona de tierra fina resbaladiza. Para terminarla, había que volver a pasar por otro “pedregal” de rocas medianas nada bien señalizado. De hecho fue aquí donde nos volvimos a perder y para colmo la pendiente era grandísima. Héctor iba delante y yo detrás y después de un tramo juntos, cada uno fue abriendo su propio camino según intuía. Un rato después, los dos llegábamos arriba. Varios montañistas que iban detrás de nosotros  también perdieron el camino y tuvieron que “improvisar” uno nuevo como nosotros.

Después de un largo trayecto de cetas de tierra fina, llegamos al segundo collado, punto desde el cual se bifurcaba el camino: a la izquierda teníamos el Toubkal (4.167m) y a la derecha se encontraba el Toubkal Oeste (4.030m).

 

 

 


 

 

La tercera “mole” a subir era de tierra fina más que de piedra lo que significaba tener que utilizar bien los palos de montaña para no resbalar; además, la pendiente volvía a ser imposible.

Con el corazón a cien por el esfuerzo físico, fuimos poco a poco subiendo hasta un primer pico. Desde ese pico alcanzado, divisamos a lo lejos el pico ya del Toubkal con la famosa pirámide de metal que corona la cima. Ahora sólo nos faltaba bordear ese pico donde estábamos hasta llegar al Toubkal. Consistió en un pequeño camino algo aéreo pero sin mayor dificultad y después de unos 10-15 minutos más.....¡la cima estaba ante nuestros ojos!

Algunos montañistas ya disfrutaban allí; unos tumbados, otros de pie haciendo fotos, otros comiendo....Muchos habían llegado con guías marroquís.

Héctor y yo lo habíamos conseguido. El día de antes estábamos en Madrid y en ese momento un día después en la cima de la montaña más alta de África del norte a 4.167m. Se veía el horizonte un poquito curvado, el país entero nublado excepto el alto Atlas y la cordillera del Toubkal imponente con sus montañas rocosas con algunos neveros. Bellísimo. Allí, tan cerca del cielo, no pude dejar de pedir un deseo. No sabía si alguna vez volvería a estar en una montaña a esa altura.

 

 

 

La bajada fue más sencilla que la subida y además no nos perdimos, bien. Eso no significa que nos relajáramos pues había que ir frenando constantemente la pisada y anclando bien los palos si no querías caerte. Cansados, llegamos al refugio nuevamente dispuestos a descansar hasta el día siguiente y último día.

Esa tarde en el refugio conocimos a un padre y  dos chicos españoles muy aficionados a la montaña dispuestos a coronar el Toubkal un día después que nosotros. Disfrutamos los cinco compartiendo amables conversaciones entorno a un rico couscous marroquí.

Tercera etapa. Nos levantamos pronto y después del desayuno abandonamos el refugio, otra vez con todo el peso de las mochilas. Tengo que decir que las personas marroquís que viven en el refugio, fueron muy amables con nosotros y nos atendieron fantásticamente.

Esa etapa fue mucho más relajada que las dos anteriores sobre todo porque la cima estaba ya alcanzada y la alegría y satisfacción que sentíamos Héctor y yo fluía continuamente. Vimos una expedición acampada al lado del río que discurre por el valle. No quiero pensar en el frío que debe hacer por la noche durmiendo en una tienda de campaña aunque fuera mayo.

 

 

 


 

Lo que sigue es ya más aburrido; llegada al coche, traslado a Marrakech y regreso a España.

Tengo que confesar que la subida al Toubkal ha sido una experiencia extraordinaria afrontada con mucha motivación, concentración, esfuerzo y afán de superación.

El reto deportivo se había alcanzado.

¿ Y el reto social? Os preguntaréis...

El reto social ó proyecto de cooperación consiste la creación de una cooperativa de arroz en la aldea de Wallah, Senegal. Lo que ocurre es que cuando hay mucho arroz en la aldea, los especuladores de otras zonas aprovechan para comprar el arroz a precio bajo y, posteriormente, en épocas de escasez, lo venden incluso a las mismas personas a las que se lo han comprado, a precios desorbitados. El arroz es el alimento básico en la alimentación de Senegal y en las zonas más pobres del país como es el Dpto. de Podor, existe mucha especulación. Para luchar contra esto, Construye Mundo va a realizar esta cooperativa de arroz dentro de nuestro Programa de Iniciativas Rurales en Podor. Os puedo decir que en breve arrancaremos esta magnífica iniciativa que además, ha partido de los mismos habitantes de Wallah.

A final de año, cuando la cooperativa de arroz se haya puesto en marcha y esté en pleno funcionamiento, realizaremos en Madrid una presentación del reto deportivo y social  “Un paso en el Toubkal, un grano de arroz para Wallah” al que todos estáis invitados.

Gracias a todas aquellas personas que nos han apoyado, a Héctor por ser el artífice del reto deportivo, a Clínica Dentalplus por su patrocinio y a todas las personas que han trabajado en la logística del evento. Muchas gracias.

Tags: proyectos , experiencias , eventos C.Mundo